Valeria “N” tenía 16 años cuando un dolor persistente y un bulto en la pierna izquierda cambiaron su vida. Lo que parecía consecuencia de un golpe resultó ser un osteosarcoma, un tipo de cáncer que afecta los huesos. Hoy, gracias a la atención especializada que recibió en el Hospital General Regional (HGR) No. 251 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Estado de México Poniente, cumple tres años en vigilancia.

La doctora Yanet Jaimes García, médica oncóloga pediatra del HGR No. 251, explicó que la joven fue una de las primeras pacientes con diagnóstico de osteosarcoma no metastásico atendidas en esta unidad hospitalaria y destacó que la detección oportuna, el tratamiento multidisciplinario y el acompañamiento familiar fueron determinantes para su recuperación.

Fue en 2021 cuando Valeria acudió a consulta debido al crecimiento de un bulto en la pierna izquierda, acompañado de dolor persistente. Aunque inicialmente recibió tratamiento por considerar que se trataba de una lesión, al no presentar mejoría fue canalizada al servicio de Oncología Pediátrica del HGR No. 251.

Durante una semana permaneció hospitalizada para la realización de diversos estudios, incluida una biopsia, mediante la cual se confirmó el diagnóstico.

“Yo era una chica de 16 años. Al enterarme de lo que tenía se me vino el mundo abajo; pensé que era una maldición porque en mi familia no había antecedentes de esta enfermedad”, recordó.

De inmediato inició quimioterapia y, cuatro meses después, fue referida al Hospital de Traumatología «Magdalena de las Salinas», donde sería sometida a una cirugía compleja. Antes del procedimiento, el equipo médico explicó que existía la posibilidad de amputar la extremidad debido al compromiso de una arteria.

“Estaba consciente durante el procedimiento, escuchaba lo que los doctores decían y yo solo pensaba en recuperarme”, compartió.

Después de casi siete horas de cirugía, el trabajo coordinado del personal médico permitió preservar su pierna. Posteriormente permaneció dos semanas en recuperación y continuó con quimioterapia hasta concluir su tratamiento, el cual tuvo una duración aproximada de año y medio.

Desde entonces permanece en vigilancia médica y continúa libre de cáncer.

“Siempre estuve con mis papás y mi hermana; su apoyo fue muy importante. También quedé fascinada con todo el equipo que estuvo conmigo: enfermeras, enfermeros, personal de limpieza y camilleros. Siempre me trataron con empatía y como persona. Eso ayuda muchísimo cuando estás pasando por algo tan difícil”, expresó.

La experiencia transformó su vida y también sus planes a futuro.

“Ahora estudio Enfermería. Quedé enamorada de todo esto y quiero ayudar a muchas personas, como un día me ayudaron a mí. Apegarse al tratamiento, seguir las indicaciones médicas y mantener una buena actitud hace una gran diferencia”, concluyó.

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Por spyro8510

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